La traducción del griego (ikono, imagen; stasis, espacio) elucida el origen bizantino del patrón arquitectónico popularizado por la iglesia ortodoxa como el centro del simbolismo religioso en Rusia y nos posibilita la comprensión del proceso iconográfico a que se propone.

El panteón cristiano, que unificó los distintos pueblos paganos del vasto territorio eurásico bajo la égida de un poder centralizado, es compuesto por sesenta y cuatro cuadros divididos en cinco secuencias narrativas – Patriarcas, Profetas, Fiestas, Déesis y Puertas.

La retórica de la propaganda, de los zaristas a los bolcheviques, he implementado la idolatrización de los emblemas y, hasta días de hoy, el poderoso recurso discursivo se manifiesta cotidianamente en el manejo simbólico del lenguaje representacional.

El mapa imagético de la pictórica occidental se trasladó para la esfera privada tras la práctica del coleccionismo, de modo que, sean cabinas de curiosidades o cajas negras, el culto de las metáforas opera como experimento del sagrado.

La meta de este sitio es adaptar ese altar totémico, cuyos rasgos permean los roles de compilación de archivos y catalogo de obras, a fin de construir un panorama del arte contemporáneo desde este mecanismo originario de fruición iconológica: el ikonostasis.

Al final del siglo pasado, nuestra relación con los productos culturales ha mutado en definitivo, cuando la expansión de la red mundial de computadoras posibilitó la experimentación masiva de los espacios cibernéticos.

Como en una epifanía de la ciencia ficción, avatares colectores actualizaran la operativa memorial al edificar verdaderos mausoleos del etéreo, muestrarios de infinitas reliquias impalpables, conque una praxis enciclopédica fue implementada.

Tal proceso se vincula a la histórica relación de los hombres con los íconos, a partir de la metamorfosis de la concepción de patrimonio cultural,  por lo que es posible señalar que la arqueología del futuro emerge como la curaduría de la inmaterialidad.

Como celebración espiritual o éxtasis estético, la fruición crítica se configura en cuanto mirada hacía el sublime, de manera que el dispositivo de transcendencia puede ser activado por la devoción a santos cosificados u objetos canonizados.

Puesto que este es un territorio pasible de intervenciones, los invito a apropiarse de los significantes/significados dispuestos en el tablero, a fin de ritualizar un juego de signos personalizado y fundar su propio santuario informático.

Leno Veras es bachiller en Comunicación Social por la Universidad de Brasilia (Brasil), con formación compartida en Ciencia Audiovisual por la Universidad de Salamanca (España), e integra la especialización en Producción de Textos Críticos y Difusión Mediática de las Artes del Instituto Universitario Nacional del Arte (Argentina).